Una alimentación sana

Los expertos aconsejan evitar el desorden en la ingesta de comidas, moderar el consumo de dulces, helados, y bebidas hipercalóricas, no hacer dietas drásticas y aprovechar el verano para iniciar hábitos saludables

Al contrario de lo que suele pensarse, el fin de año no es la única época en la que las personas deben hacer sus propósitos de cambio para llevar una vida más saludable y ordenada, sino que el verano también es un buen periodo para plantearse nuevos hábitos. Así al menos lo aconsejan los expertos de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, que señalan que es recomendable aprovechar los meses estivales para realizar modificaciones en la alimentación e iniciar de este modo nuevas rutinas.

Los especialistas aclaran que el equilibrio es la clave para no coger kilos durante las vacaciones, una época en la que el ritmo de vida más relajado propicia el consumo de dulces, helados, bebidas hipercalóricas o carnes ricas en grasa. La sociedad destaca que en estos meses también se pueden adquirir esquemas de alimentación desordenados basados en la ingesta de múltiples tomas y a horas muy distintas. Asimismo, después del verano reaparecen las dietas yoyó , que son excesivamente hipocalóricas, carecen de uno o varios alimentos y hacen que se pierda peso precisamente donde ha de mantenerse, como la masa muscular, la ósea o el agua del organismo.

El doctor Javier Salvador, presidente de la Sociedad Española de Endocrinología y Nutrición, afirma en este sentido que “no hay problema si uno se excede en la ingesta de verduras, pero sí en caso de hacerlo de forma continuada en la de alimentos con alta densidad energética”. El profesional asegura que “los alimentos ricos en fibra, las hortalizas, verduras, frutas, pescados o carnes blancas son más aconsejables” y es recomendable cocinarlos de modo que no se le añadan calorías, a la plancha o al vapor, por ejemplo.

La obesidad afecta a 150 millones de adultos y en España se estima que más de la mitad de la población adulta tiene problemas de sobrepeso. En el caso de los niños (un grupo de edad en el que 15 millones de personas son obesas en Europa) en el verano ingieren mayor cantidad de calorías con el consumo de alimentos de alta densidad energética como la comida basura, los dulces o las bebidas gaseosas. Javier Salvador apunta que “esta actitud provoca que se adquiera un esquema de alimentación desordenado” y subraya la importancia de la influencia que los padres ejercen en la alimentación de los menores y adolescentes.

En cuanto a la puesta en práctica de dietas que puede ser drásticas, el doctor destaca que “es poco inteligente, porque atenta contra la salud y no necesariamente mejora la situación de sobrepeso y obesidad. Hay que huir de la realización de dietas excesivamente hipocalóricas”, explica. Especialmente sensibles a este tipo de regímenes son aquellas personas con patologías asociadas como diabetes, hipertensión, trastornos hepáticos o renales, entre otras, ya que una alimentación inadecuada “puede tener repercusiones muy serias”. Los expertos recomiendan que si existen dudas sobre el tipo de alimentación que se debe tener, y especialmente si existe alguna enfermedad asociada, es conveniente consultar a los profesionales sanitarios .

Fuente: Diariodecordoba.com

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